Marta Borruel

Flexibilidad y eficiencia: fundamental en la comunicación 4.0

Hace ya un par de posts, comencé a exponer mi visión de la comunicación actual, la de la transformación digital.

Este es el primer post: La Comunicación de la era 4.0

Y este es el segundo: Primer reto: la importancia de usar métodos colaborativos

Pues bien, quiero continuar con el siguiente de los 12 retos que, Según el informe preliminar de la iniciativa Industria Conectada 4.0, van a impactar en el proceso, en el propio producto, e incluso en el modelo de negocio de las empresas.

Y no es otro que el que hace referencia a combinar flexibilidad y eficiencia.

La necesidad de eficiencia en los medios productivos siempre ha existido, por supuesto, pero si ahora se considera una disrupción es porque ha adquirido una relevancia mucho mayor al combinarse con la flexibilidad. Y siguiendo con ese paralelismo con el que comencé en mis posts anteriores, también en el ámbito de la Comunicación se está produciendo (mejor dicho, se ha producido ya) un fenómeno muy similar.

Hasta hace no mucho se consideraba que el profesional más eficiente era el que más dedicado estaba a una sóla tarea: el gráfico hacía las fotos, el redactor escribía para el periódico, el cámara tomaba los planos indicados, el locutor hacía las entrevistas, etc, etc. Pero con la llegada de Internet y de las Redes Sociales todo cambió y de entre los escombros del estallido de una de las profesiones más bellas, necesarias y vilipendiadas del mundo, surgió el periodista multitarea, una figura avalada por este nuevo modelo social y también por una sentencia judicial. Y ahora los periodistas grabamos imágenes, tomamos notas, hacemos fotografías, asistimos a las ruedas de prensa, tuiteamos, posteamos, redactamos, difundimos la información y… en definitiva, continuamos haciendo lo que hemos hecho siempre: contar lo que pasa.

Por ello hoy en día en el ámbito de la comunicación corporativa, es esencial hacerse una pregunta: ¿Hay personas omnicanal llevando la comunicación de mi empresa? Y no me refiero a un abrumado hombre/mujer orquesta. No. Me refiero a aquél que emprende la labor de comunicar valorando todos los medios que tiene a su alcance y eligiendo los más efectivos para conseguir su propósito: trasladar un determinado mensaje a su público objetivo.

Y en esta tesitura Internet y los Medios Sociales han supuesto para el periodista una auténtica revolución porque han puesto al alcance de su mano las herramientas con las que siempre soñó. El comunicador omnicanal es aquél que contempla la comunicación de su empresa o institución de una manera holística, sin clasificarla según medios o canales, sin dividirla en on-line u off-line. Se pone a la tarea con un objetivo y una visión integral de cómo lograrlo. Y la clave está en la flexibilidad para ser más eficiente. Porque habrá cuestiones que habrán de dirimirse en una rueda de prensa, otras en un post en la página de Facebook, o mediante un story de Instagram, un newsletter interno, una nota de prensa, un podcast, un vídeo en Youtube… Las posibilidades son tantas… Y cada día surgen nuevas, nuevos cauces para dirigirnos a nuestro público, nuevas vías de transmisión, nuevos formatos y nuevas herramientas que, en definitiva, están para facilitarnos lo que hemos hecho siempre: transmitir, divulgar, explicar, en definitiva, relatar.

Según esta premisa, son cinco los puntos fundamentales que debe tener un departamento de comunicación en la era 4.0:

1. Open your mind. Amplitud de miras. El profesional debe estar permanentemente informado y al tanto de las novedades que surgen a velocidad de vértigo. Adaptarse a la transformación tecnológica y digital es imprescindible.

2. Transversalidad. No se pueden tener funciones estancas, el profesional debe conocer y entender el lenguaje oral, el escrito, el multimedia, social, y por supuesto digital.

3. Proactividad. Anticiparse es uno de los secretos del éxito.

4. Rigor. La exactitud de la información es indiscutible.

5. Sensibilidad. Concebir el valor social de la empresa. Comprender que te estás dirigiendo a personas y actuar en consencuencia. Atender a los clientes y estar dispuesto a canalizar sus opiniones.

El informe que he citado varias líneas atrás concluye que: «si diseñar una fábrica de nueva generación requiere inversión, adaptar una ya existente precisa de un proceso de adaptación de los activos que puede ser muy complejo y costoso«. En el Departamento de Comunicación, ocurre exactamente lo mismo. Hay empresas que no se deciden a invertir en comunicación alegando que es costoso y olvidando que intentar adaptar otro tipo de activos para que desempeñen esa función es igual de costoso, más complejo y sobre todo, mucho menos eficaz.

 

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